Tipos de plata en joyería: de la esterlina a la chapada
Más de alguna vez habrás escuchado términos como: plata 925, plata de ley, plata alemana, plata pura, etc. Si alguna vez has tenido dudas sobre el significado de estos términos y cuáles son las diferencias, déjanos que te lo expliquemos.
Tipos de platas
Plata pura
También llamada plata fina o plata 999, es la plata sin alear, tal como la encontramos en la naturaleza. Este 999 quiere decir que es 99,9% plata, con un margen para las pequeñas impurezas que contiene este mineral en estado natural. En este caso, mayor pureza no quiere decir mayor calidad: la plata es un material blando, susceptible a daños y deformaciones, por lo que no se comercializan joyas con tanta pureza de plata.
Este tipo de plata se puede encontrar en las monedas de siglos anteriores, relojes de bolsillo antiguos y en monedas de inversión como la Koala de Australia o la Maple Leaf de Canada.
Plata de (primera) ley
Este término hace referencia a la calidad de la plata. Para que una joya se considere plata de ley, debe estar hecha de un material con un 92,5% de pureza, como mínimo. Dentro de esta categoría entraría la plata 925 y la plata 950, aunque existen variedades de plata con otras concentraciones menos comunes.
Plata esterlina
Una de las variedades más utilizadas en la joyería debido a su resistencia de forma, la cual no se pierde con el paso del tiempo ni con el uso diario. Este tipo de plata se compone de un 92,5% del mineral y el restante suele ser una aleación de cobre, aunque también puede ser de zinc, estaño, germanio o platino.
El nombre original del inglés antiguo. Esta proporción se utilizaba en Inglaterra para acuñar monedas de plata con una estrella (ster) en cada cada, de ahí el término ‘sterling silver’.
Se suele utilizar para producir collares, pulseras, pendientes y alianzas de matrimonio por su brillo y su color plateado brillante. Además, su valor es el más alto en las joyas, pues es extraño encontrar joyas producidas con porcentajes mayores de plata.
Plata 950
También llamada estándar francés, se compone de un 95% de plata con una aleación con otro material, generalmente cobre. Es una plata más blanca y brillante que la esterlina, pero también menos duradera. Por esta razón, aunque se produzca joyería con este tipo de plata, es poco común.
Plata Argentium
Gracias a los avances en metalurgia, ahora se pueden observar más comúnmente instrumentos y joyas con concentraciones de plata entre el 93,5% hasta el 96%. La plata argentum se crea con una aleación de germanio y otros metales semiconductores no alergénicos. Esta característica dota al metal de una gran resistencia a las manchas de fuego y mayor facilidad a la hora de soldar, así como más resistencia al deslustre.
Esta plata está patentada por la compañía británica Argentium International Ltd, por lo tanto, se identifica por su procedencia. Como curiosidad, la plata argentium también puede crearse con colores rojizos o violetas.
Plata de segunda ley
Cuando una joya está elaborada con plata cuya pureza es del 90 % o inferior, se considera plata de segunda ley. Este término se utiliza para indicar una menor calidad, ya que en proporciones inferiores al 90 % las piezas presentan habitualmente un tono menos blanco y un brillo más apagado. Además, según la aleación empleada, suelen ser más alérgenas que la plata de primera ley.
Este tipo de plata se emplea con frecuencia en piezas que requieren una mayor resistencia, pues al incorporar una proporción más elevada de metales duros resulta más adecuada para el uso cotidiano. Por ello, pulseras, collares, pendientes o anillos de recuerdo suelen fabricarse con esta aleación. Asimismo, la mayoría de las monedas antiguas se acuñaban en esta variante para preservar mejor los detalles grabados.
Existen varias variedades de plata de segunda ley, pero ninguna tan reconocida como las anteriores. Las más utilizadas son la plata 800 y la plata del Tíbet.
Plata 800
Como su nombre indica, es una mezcla 80/20 entre plata y cobre. En este caso, la presencia del cobre se nota más, pues la pieza obtiene un color más oscuro y opaco, pero también más resistente. Las joyas elaboradas con este tipo de plata se suelen considerar de baja calidad, pero suele tener grandes utilidades en la cubertería.
Plata tibetana
Pese a su nombre, la plata del Tíbet no necesariamente contiene plata. Esta aleación se compone principalmente de cobre, níquel y zinc. No obstante, es común que contenga entre un 30% y 50% de plata en su composición. Se suele encontrar en piezas de joyería provenientes de China y es valorada por su aspecto envejecido, durabilidad y resistencia.
Plata chapada
La plata bañada, o chapada, es un término reconocido en joyería, pues es el resultado de cubrir otro material con una capa muy fina de plata. Mientras que el material basal de la joya suele ser resistente, el brillo se desgasta muy rápidamente al ser la plata una parte muy pequeña de la pieza.
Aleaciones engañosas
No es plata todo lo que reluce. Algunas aleaciones de cobre, níquel y zinc pueden imitar la apariencia de la plata. A estas se las conoce como plata niquelada, plata alemana, nueva plata o alpaca. Si encuentras alguna de estas denominaciones, no te confundas: no contienen plata. Este material es más resistente que la plata, aunque su brillo es menor y puede causar reacciones alérgicas en algunas personas.
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